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martes, 10 de junio de 2014

MASCARADA

                                                    MASCARADA
No ve bien en la noche de luces y colores, le cuesta estacionar en el parque a pesar de estar iluminado. La ropa le tira, está incómodo. Se encamina al edificio resplandeciente, escalinata de acceso, pórtico encolumnado, inmenso ingreso, y un señor, el único, en la multitud poli cromática.  Le entrega su tarjeta.
Se para junto al espejo bajo la araña de cristales, y ve, enmarcado en volutas doradas y plateadas, al Arlequín. Lo rodean extraños personajes que se mueven en la absurda noche de pitos y matracas.
Absurda sí, repite Darío, pero quizás más verdadera, como si fuera su propia piel, como si fuera su ropa de todos los días.
Ya casi  ha olvidado a Laura, razón de la velada, cuando ve  una colombina de pálido rostro. Piensa que el antifaz no alcanza a ocultar tan hermosos ojos.
Arlequín, ya no es Darío, encamina sus pasos a la colombina. Le habla como si siempre se hubieran conocido, que puede asombrar en la noche  de fantasía y colores. Vuelca su pasión en palabras que hubiera dicho a Laura. Ve sonreír los ojos detrás del antifaz.
Laura dejó de existir, sólo importa colombina. Pasan toda la noche juntos, desearía que esta fuera la realidad, no la de afuera.  Ella curva sus zapatillas doradas con el arco del pie, él la acompaña en la cadencia del vals.
Cerca, Merlín observa y se ríe a carcajadas. El sonido se rompe en mil partículas  ¿O es lluvia de fuegos artificiales?
El calor lo sofoca, el ritmo es marcado y rápido, los giros no cesan.
Alcanza a escuchar la última carcajada de Merlín y apenas la ve.
 El silencio los envuelve, el parque está vacío, las luces pintan formas azules de pinos y palmeras, y allí, frente a él – los vaqueros se le pegan, la camisa abierta apenas lo alivia – Laura,  ¿es ella?, sonríe en la penumbra de jacarandás.


roberto angel merlo

martes, 29 de abril de 2014

MAÑANA GRIS


 Es un día húmedo que puede sentirse dentro de las  paredes del cuarto  en penumbras., abro los ojos. Pienso que afuera estará nublado, y   los periódicos y el mundo como un reto infalible, mecharán las noticias de inmisericordia.  El dolor de muchos, la pena de tantos, las guerras, el miedo, la muerte.
Pero la vida seguirá alentándonos a mirarla como si fuéramos eternos.
Muy temprano, en esa mañana gris, fui hasta el lago. De la superficie salía un vapor frío y mágico.
El chorro  cercano a la orilla salía con fuerza y se diseminaba en lluvia, bailando sobre mi cabeza. Y mi cabeza trataba de no pensar.
Al fin, sentí alegría de no ser  mercenario, me entristecí por la guerra en Ucrania, recordé Afganistán,   la falta de  derechos de sus mujeres,  la  violencia física    y psicológica.
Me alegré de que mi única religión fuera la devoción por  la naturaleza que hace posible la vida, y sentí tristeza porque los humanos la estamos exterminando.
Vi  pájaros quitándose el agua de las plumas, árboles húmedos.
Como diciendo que aun hay esperanza, que no todo está perdido, un sol tímido, comenzó a iluminar.


roberto angel merlo

domingo, 6 de abril de 2014

LOCAL DE ANTIGÜEDADES


       “Se  cambian  pesadillas  por  sueños”,  rezaba  el  cartelito.  Miró  el  local  en penumbras   y  leyó:: “aceptamos  canje  de  libros  usados”.   Atrás,  alcanzó a ver una estantería  colmada  de  libros nuevos  y  lomos  desgajados  y  descoloridos. 
      Caminando  por  la  galería ,     volvió  sobre  sus  pasos y  descubrió  al  viejo   entre      veladores,  percheros y  muebles antiguos.   Como una  forma  de  ahogar el aburrimiento,   entró.
El    viejo,  con  sonrisa    extraña,   parecía  esperarlo.   El   sonrió  haciendo  un  esfuerzo  y   preguntó: el significado de cartelito.
        Cualquier   pesadillas  por  cualquier   sueño,  fue  la  respuesta,  y  agregó  que  lo  liberaría  de  ellas.
      -¿Y qué   sueños tendré?
      - Nos  dice   qué  quiere  soñar  y  nosotros  hacemos  el  resto.
Dio    nombre y   señas  de una  mujer  que  lo alentaba  y   rechazaba  sistemáticamente.
      - Usted  va  a  tener  ese sueño,   y  seguramente  volverá;  ya   hablaremos  del pago.
       Salió  del  local.   A las   dos  cuadras  se  le puso  a  la  par  el  olvido: avanzando  hacia  él   se  acercaba  Iris  sonriendo.   Apuró  el  ritmo,   y  sintió  que  cada  uno  de  sus  pasos  lo acercaba a  la esperanza.  Cuando  se  encontraron,  era un  hombre  completo,  pleno  de  confianza,   dispuesto  a  esclarecer  el  milagro.   Desechó    imágenes de  oportunidades  perdidas,  nunca  habían  concretado  una  cita,  pero se  sentía con  ánimo  de  fiesta.   La había visto  en  reuniones,   donde  el  diálogo  era  imposible,  o  hablaban  por  teléfono. 
   Ella  aceptó  su  compañía y a  partir  de  ese  día  empezaron a  ver  sus  vidas  en   páginas  rosadas.   Caminaron  por  una ciudad  de  fábula,  dejándose  llevar  por  las  señales  de  la  noche,   acatando  recorridos  al  azar,  haciendo  alto  en  las  plazas  y  besándose  en  los  bancos.   La  veía   distinta,   pero  no  importaba,  estaban  juntos.  
    Sentados  en  un  café,   reconstruían  el  camino  recorrido,   y  se  prometían  volver  a  repetirlo.  O   acodados  en  la  baranda  frente  al  río,   miraban  la  franja  plateada y  la  orilla   silenciosa  de  sauces  y  arena.
       Alquilaron  un  departamento  y  lo  amueblaron  con  los  pequeños  hurtos   de  sus  casas:  un velador,   la  silla  de  mimbre,   la  cómoda  vieja.
       No fueron palabras lo que hubo entre ellos, tampoco fue un acuerdo.  Era algo que se daba como  debió haber sido.  Esa noche y todas las noches verían el amanecer  en ese departamento.  y cuando    subieran los peldaños, encenderían las luces y acariciarían al gato, preparando un café,   mirándose  antes de abrazarse.   
       Los  días  grises  quedaron atrás,  cada  uno  cumplió  sus  responsabilidades    robando  hojas  al  almanaque  y  a  los  tiempos  muertos.  Ya  no   estaba  vedado  el   ansiado camino;   ella  podría  afrontar  la  desventura  de  una  madre  enferma,  y él  una  larga  soledad.     
    Intentaron   sacar  el  vendaje  a  los  ojos  de  la  doble  vida,  pero    llegaron  a  la   conclusión  de  que  era  mejor  dejar  todo  así:    más  simple  era  seguir  navegando  a  dos  aguas.
       Al  tiempo no  encontró forma  de  medir  el  transcurso  de  los meses.   Hasta  que  despertó  una  mañana    y   se  encaminó  al  departamento  de ella:   se  le  había borrado  la  dirección  de  la  memoria.  No  supo   reencontrar  el  camino que ya era habitual.   Repasó  los  días  transcurridos    hasta  el  anterior, y  desesperado,  se  echó   a  caminar.   Deambuló  todo  el  día,   y cansado  y  hambriento  volvió  a  su  casa.   Revisó    papeles,     agenda,   buscó  su  teléfono.
     Cuando no  supo  cómo recuperar su memoria, se  acordó   del  viejo  del  local  de  antigüedades.         

robertp angel merlo            

                                                    
                                                                          




                                                                               

 



 


    


viernes, 14 de marzo de 2014

DESPERTAR


         
El colectivo paró, el chofer abrió la puerta doble, la gorda bajó como pudo atascándose y Lucho aprovechó  para abrir la ventanilla   desocupada.
Se tiró a la calle corriendo en dirección contraria.  Dos cuadras después, caminó  sin darse vuelta.  Acalorado por  y con miedo suspiró sintiéndose a salvo, pero con los bolsillos vacíos.   Si  seguía así, tendría que volver a su pueblo.  Su tarjeta de transporte no tenía  lugar,  tendría que caminar.
         Lo hizo como pudo, arrastrando los pies,  desalentado. Faltaban pocas cuadras, le restaba atravesar una linda plaza de  barrio y después de  pasar las vías se encontraría con el vecindario pobre y sucio.  Se sentó  en un banco a descansar.  Noche cerrada,  calor, pies que  reventaban.  Enfrente, en  un bar,  vio una cara conocida.  Se arrimó.
Era una pausa después de los tormentos del día. Tal vez lo convidaran.  Era Celso con otros vagos conocidos.  Lo invitaron a  la mesa  y él nada dijo de no tener dinero, pero como sea, al rato estaba tomando cerveza.  Después, muerto de cansancio, o  por las cervezas, se durmió.
 Al día siguiente se despertó en un lugar desconocido y comenzó a pensar.
“Dónde me habré metido esta vez, voy a tener que parar  la mano”,  y  sentía un olor feo que lo despertaba.  Le habían dado  al trago, y ahora  tenía un fuerte dolor de cabeza.
¿Dónde  estaba, en una casa… ¿ pero cual? Miró   y solo vio oscuridad, y el dolor de cintura, por dormir en cualquier posición.  Volvió a dormir esperando la llegada del día.  De continuar con esa  vida algo iba a salir mal:  deambulaban  por la noche, perseguian minas para cargarlas y asustarlas  hasta verlas escapar con miedo.  Pequeña diversión   para morir de risa.  Compraban cigarrillos mientras uno de ellos lo charlaba al kiosquero  y otro se escapaba sin pagar.   Diversiones baratas:  basurear  gente, y reírse en la cara.  En un bar americano, consumían a gusto y se largaban sin pagar.  Se acordó de lo que había pasado por la noche.  Se levantaron todos  de la mesa, fueron a caja como para pagar, y alguien sacó un revolver para asaltar al pizzero.  Se terminó armando  lío, vino la policía,  y  escaparon.
         Una tenue claridad venía de algún lado, todavía no distinguía bultos familiares, el lugar parecía extraño.  De improviso se encendieron luces, vio rejas y escuchó pitos de policías
        Comprendió la triste realidad.

roberto angel merlo
         


viernes, 7 de marzo de 2014

EL ABRAZO


Cuando llega la hora de la verdad, cada oveja  se arrima  a su pareja y se fusionan, durante un minuto, en un tierno abrazo.
El abrazo es  un  lugar donde todo  está  calmo,  donde  nada envejece y los recuerdos duermen   como  tiernos niños,   y la   tristeza,  la muerte y los  reveses de la vida se  disuelven en la nada. 
Durante el abrazo la ternura  nos cubre con la tibieza de las abuelas
El abrazo es  un espacio, donde puertas y ventanas están muy cerca y se abren de par en par con solo desearlas.
Y sucede cuando se recuerdan hermosos momentos que se  pueden  llamar por su nombre,  o por el día que ocurrieron,  o por datos tales como   “el sol era radiante,  o el viento te despeinaba,  o el gris te calaba el alma”.
En el abrazo los recuerdos moran en fragancias y silencios, en el sonido de la lluvia.
E  imitan  el acompasado ritmo  de relojes cansados,   las charlas de las  casas de té,  donde  los más tímidos se acurrucan en  los lugares  más apartados.

roberto angel merlo




martes, 4 de marzo de 2014

CON LAS VENAS ABIERTAS

Desde la colonización de América Latina, hubo un constante 
saqueo de los recursos naturales de la región por parte de 
los imperios coloniales, entre los siglos XVI y XIX:  el 
Reino Unido y los Estados Unidos principalmente, desde 
el siglo XIX en adelante. Fiebre del oro, fiebre de la plata 
desde la llegada de Cristóbal Colón hasta que estos 
metales se agotaron o perdieron su valor.  El mundo era 
entonces el mar Mediterráneo con sus costas de  
proyecciones hacia África y Oriente.
 En 1492 la bota española  pìsó  las arenas de las Bahamas
 En  1502,  Colón seguía creyendo que era el mar de China 
cuando entro en las costas de Venzuela,  y que desde allí 
se extendía una tierra infinita que subía hacia el Paraíso 
Terrenal.
 Nació el mito de El Dorado, el monarca bañado en oro..
El espejismo del “cerro que manaba plata” se hizo realidad

 en 1545,  en Potosí. Había  oro y plata en grandes cantidades, acumulados en la meseta de México y en el altiplano andino.
Hernán Cortes reveló para España en 1519 la fabulosa 
magnitud del tesoro azteca de Montezuma y quince años 
después,  llego a Sevilla el gigantesco rescate, un aposento 
lleno de oro y dos de plata, que  Pizarro hizo pagar al 
Inca Atahualpa antes de estrangularlo.
En 1493,  Portugal ocupó territorios que hoy son brasileños 

 En 1513, el Pacifico resplandecía ante los ojos de Vasco 
Núñez de Balboa.    
En la estructura contemporánea, el despojo  continúa. Es un 
saqueo por vías más indirectas pero no menos efectivas, 
mediante un sistema colonial opresor hacia adentro y 
oprimido desde fuera. 
 En 1977   las potencias se apropiaron de países que tienen 
petróleo  al exigirles  que  abran  fronteras a  sus compañías 
para  adueñase de esos mercados.
Eso  habla de la  Globalización y la economía mundial,  
 negocio de las grandes industrias. Estados unidos usa 
la mano de obra barata y a los economistas.  Para abaste.
cerse  de la mayor parte de los minerales estratégicos que se 
consideran de valor critico para su potencial de guerra, 
los Estados Unidos dependen de las fuentes extranjeras.
 A cada país dirá las cosas color de rosa.
Pedro Alvarado y sus hombre se abatieron sobre Guatemala 

y eran tantos los indios que mataron, que se hizo un río con 
su sangre.
Antes  que  Pizarro degollara al inca Atahualpa, le arranco un 

rescate  de oro y plata que pesaba  más de veinte mil marcos.  
Plata fina y 326.000 escudos de otro finísimos.
 En Potosí la plata levanto templos, palacios, monasterios y 

garitos,  junto a la tragedia y  la fiesta, derramo la sangre y
 el vino, encendió la codicia y desato el despilfarro.
 La espada y la cruz marchaban juntas en la conquista y en
 el despojo colonial. .
Entre 1545 y 1558 se descubrieron   minas de plata  en la 

actual Bolivia, y  en México.   El rush de la plata eclipso 
rápidamente a la minería de oro. A mediados del siglo XVII 
la plata abarcaba más del 99 por ciento de las exportaciones
 minerales de América hispánica. Entre 1503 y 1660, llegaron 
al puerto de Sevilla 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos 
de plata.
 Cada año entre ochocientas y mil naves descargaban en

 España los productos industrializados por otros. 
El siglo XVII fue la época del pícaro, el hambre y las epidemias.

 Era infinita la cantidad de mendigos españoles, pero ello no 
impedía que también los mendigos extranjeros afluyeran 
desde todos los rincones de Europa.

El saqueo, interno y externo, fue el medio más importante para 

la acumulación  de capitales.  Las minas de plata en México,
 vivieron su auge  americano.  .
En Potosí y en Sucre solo quedaron vivos los fantasmas de la 

riqueza muerta. En Bolivia  los capitales anglo chilenos agotaron, 
durante el siglo pasado, vetas de plata más de dos metros de 
ancho.
Los capitales  se derrochaban. Se practicaba el viejo dicho:

 Padre Mercader, Hijo caballero, nieto pordiosero.                  
                                   


viernes, 20 de septiembre de 2013

AUSENCIA



(Troya)
Era tan bello tu rostro, y ahora estás en el suelo, tu hermoso pelo moreno  esparcido como un manto sagrado sobre el brillante piso. Ambos habíamos nacido lejos, tú en Grecia, yo en Italia, pero un destino único nos aguardaba, y ha sido un destino infeliz. Ahora me quedo solo en la casa, sumido en profundo dolor. El hijo que tuvimos juntos es un niño todavía. Apenas podré ayudarlo, y él es muy pequeño para ayudarme a mí. Ambos sobreviviremos a este amargo momento pero iremos acompañados de pena y dolor, porque a quien no tiene madre se le hace más difícil hacer amigos y defender sus propias cosas. Con la vista en el suelo, el rostro surcado por las lágrimas, irá a tomar de la mano a otras madres cuando busque protección y yo no esté allí para ayudarlo, y quizás alguien tenga una mirada de piedad para él, pero será como humedecer los labios al sediento. El destino te ha alejado de mí, y para mí,  este dolor será el dolor más grande para siempre, porque no pude escuchar tus últimas palabras, sino, las habría aferrado  y las habría recordado durante toda mi vida, cada día y cada noche.
 Bajo negras nubes, tu cuerpo será homenajeado y colmado de flores, pero pronto serás presa del tiempo, y tu cuerpo, que tanto amaba, estará corrompido. Hermosos vestidos y túnicas tejidas y cosidas por los mejores artesanos y mujeres,  te habías regalado. Iré a nuestra casa, los recogeré y los dejaré que  alimenten el fuego.
Si, ésta es la única pira que pueda encender en tu honor. Te la ofreceré,  por tu gloria, delante de  mujeres y  hombres que te conocieron.

Roberto ángel merlo