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domingo, 21 de julio de 2013
Argentina- Michelle Torr.wmv
En otra oportunidad, refiriendo temas musicales, he elogiado
a PAULA FERNANDES.
Lo hago ahora Con MICHELLE
TORR, francesa de voz semejante a la Edith
Piaf.
En el tema ARGENTINA
nos alienta un poco en momentos de desesperanza.
La música, nos lleva siempre a una realidad soñada.
sábado, 29 de junio de 2013
MOMENTOS
A medida que la primavera asomaba su cara en las
calles, ella salía a fatigar veredas,
caminando la tarde con paso dinámico, grácil,
pero sin perder la sorpresa que
pudiera hacerse presente en cualquier umbral. Sentía necesidad de ver cosas, conocerlas,
tocarlas, y en esas caminatas diarias no perdía de vista el cabeceo de los
sauces que se alineaban en la avenida del pueblo, rematándola en una doble
hilera, ni los jardines que comenzaban a florecer.
Y sentada en un banco de la plazoleta, asistía a la victoria
de un septiembre ventoso, e inauguraba
en sus ojos la mancha de multitud de
hojas verdes muy pequeñas con fondo de cielo azul, que daban la vuelta en una
esquina.
Tan dinámico era su andar, que a veces el pasto tierno
todavía mechado por amarillos del invierno, salpicaba sus piernas, y los bolsillos de su short se iban hinchando
con los sonidos de la calle y la plazoleta, esos rumores que sólo se descubren en un pueblo tranquilo, cuando
el oído no percibe más que la naturaleza
que todavía sobrevive en lo que todavía no es una ciudad.
Una tarde, ella volvió con algo más que arena en los
pliegues de su blusa, y con alegres movimientos
se sacudió toda una plaza en la cocina.
Ella se dio cuenta de aquello, porque creyó escuchar, bajo
la mesa, las voces unos niños, y le pareció que entre los estantes las copas
vibraban por el picar de una pelota.
Abrió los brazos y
miró a su madre disculpándose:
-No sé que pasa
mami. Solo salí a caminar.
martes, 4 de junio de 2013
CONTENIDO
Creo que es un problema de contenido, ya no se trata de
fórmula verbal ni estrategia literaria, sino, de encontrar
el abrazo que sacie el hambre que
me desvela.
Se trata de hallar una sílaba cualquiera que nos involucre., pues, no hay lugar para
literatura vegetativa.
Ahora, hay que edificar con los acentos, borrar la nostalgia, agarrar coraje, y no
dejar ni un sorbo de vino mal bebido.
No basta con amasar
las más etéreas palabras, sino de abrir puertas, repartirnos migas,
espulgarnos, y hacer huertas, inventar la rueda, descubrir nuevas leyes de
gravedad.
Debemos robar espinas
en los jardines de la incertidumbre, y
al fin, borrar el punto final de los cuadernos.
Por eso, está decidido:
tus palabras serán mi espejo, en el
me afeitaré, me cortaré las patillas, me pondré
loción en las mejillas, buscaré en mis
recuerdos lo que no he dicho.
En tus palabras he de verme recién bañado, recién nacido. En
él hallaré las contiendas pendientes, lo inhecho, lo imposible.
Sobre cada palabra tuya querré descubrirme renovado. Sobre
tus acentos organizaré la gran revuelta.
Está decidido, tus palabras serán mi espejo, el reflejo de
lo que tengo puertas adentro.
Tal vez mis frases se pierdan mañana, y la historia haga una
de sus jugadas, y todo pase a engrosar
el gran muro de la nada.
roberto angel merlo
viernes, 31 de mayo de 2013
DESTINOS
Muchas veces se atribuyó a los chinos descubrimientos
fantásticos., al margen de la pólvora y la brújula.
Los anteojos no fueron tallados por ellos sino por un físico
inglés en 1285.
Juno, esposa de Júpiter, mediante la lechuga fue
protagonista del primer parto sin dolor.
La cesárea nada tiene que ver con Cayo Julio Cesar. Se
comenzó a practicar desde tiempos inmemoriales en mujeres a punto de fallecer en el parto,
salvando la vida del hijo, no así de la madre.
La primera cesárea con éxito, cuando el parto era imposible,
fue practicada en el 1500 por un castrador de cerdos. Jacques Nufer usó su
cuchillo de castrador, remendó con hilo de coser la costura sin anestesia, y
madre e hijo vivieron muchos años.
Notables son los métodos anticonceptivos; fue hallado en un
papiro egipcio el método de colocar en el fondo del órgano sexual femenino un
emplasto de goma arábiga y partes molidas de un cocodrilo.
En 1667, en Londres, el colegio de medicina pagó a un loco,
para hacer una transfusión de sangre de cordero.
Lo curioso es que el loco sobrevivió, aunque se sintió
transformado en un hombre diferente.
Cuatro siglos
después un anatomista italiano
perfeccionó el preservativo con tripas de cordero.
Pasó el tiempo y en Cuba se importaron de China varios
millones de preservativos, pero eran tan pequeños que los cubanos se los ponían
muertos de risa en el dedo meñique. Al fin fueron retirados del comercio y no
faltó quien los inflara y los pintara de colores para adornar fiestas de carnaval.
Una de las máquinas de escribir, hace dos siglos, se llamaba
“piano de escribir”, y la usó con éxito Mark Twain.
La primera máquina de escribir en chino fue usada por el
escritor americanizado Lin Yutang
El corsé de varilla de acero
en el siglo XIX fue muy popular, pero se dejó de usar por lo peligroso e
incómodo.
Todo esto y mucho más habla de nosotros los humanos. Yo diría,
animales humanos.
“HOMO SAPIENS” parece un poco presuntuoso, sobre todo ahora
que conocemos el posible destino de nuestra civilización, nada prometedor.
Lo cierto es que desearía equivocarme y arribar a un destino
pleno de sabiduría, libre de injusticias, con humanos mucho más evolucionados
sobre todo moralmente.
roberto ángel merlo
viernes, 24 de mayo de 2013
NAUFRAGIO
NAUFRAGIO.
Cuando la conoció, él supo que no habría otra igual.
Ella era capaz de alentar cualquier esperanza. Ella sabía
dar para suplir cualquier carencia.
Amó por ella y por él, que no comprendió cuánto lo amaba.
Que ella transformaba su afecto en los gestos más cercanos.
Convirtió el grito en suspiro, la indiferencia en
comprensión.
Como a un guante, él dio vuelta la realidad que nunca volvería a disfrutar.
Ella recordó cuando él le preguntaba ¿Quién es el sol? No dudaba,
sentía que era ella, la veía hermosa,
pero supo que en la primera tempestad no podría
timonear sus emociones y quedaría a la deriva.
Ella lo miró con otros ojos. Vio más allá de lo poco que le
quedaba.
Y escribió su nombre para no olvidar jamás. Escribió el
nombre del que la había amado sin
comprender.
Escribió las palabras que le daban sustento, que la
apuntalaban.
Él prefirió esperar, sin comprender que ella perecería en el
naufragio, aun con la más inverosímil de las esperanzas.
roberto ángel merlo
sábado, 18 de mayo de 2013
APENAS
Con mis dos piernas, sin sombrero, y quizás alguna moneda en
el bolsillo, salgo a tomar aire, e intento aceptarme como un apenas.
Es invierno, y aunque el sol raspe las ventanas, los pájaros
esperan mejores épocas, no están convencidos, no saben del almanaque, aunque la
quietud les aletargue el pulso.
La nostalgia no renuncia a sus sofismas, y debo contentarme
con soñar que ella esta conmigo, para
sentirme otra vez en este mundo.
He ensayado palabras
para decirle, pero debo
conformarme con acariciarle la mejilla a la ternura, y esperar que
salgan como pájaros inquietos a
espiar sus pasos, y luego la
elocuencia me acompañe.
Soy un pájaro y necesito que me acompañe en el sendero azul, recorriendo lugares
frente al brillo del río, para mirar el atardecer y la salida de la
luna asomándose desde las islas
Sentados en el banco
de una plaza veremos entre las ramas de los eucaliptos y los sauces, las torcazas que se persiguen en silencio.
Tomaremos unos mates,
uno cebado a río creciente, otro tangueado al verre, otro
cronopiado con honores franceses,
chupado en ella, acentuado en ella, rebelde en ella, legitimado en ella...
roberto ángel merlo
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