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viernes, 24 de mayo de 2013

NAUFRAGIO




NAUFRAGIO.
Cuando la conoció, él supo que no habría otra igual.
Ella era capaz de alentar cualquier esperanza. Ella sabía dar para  suplir cualquier carencia.
Amó por ella y por él, que no comprendió cuánto lo amaba.
Que ella transformaba su afecto  en los gestos más  cercanos.
Convirtió el grito en suspiro, la indiferencia en comprensión.
Como a un guante, él dio vuelta la realidad  que nunca volvería a disfrutar.
Ella recordó cuando él le preguntaba ¿Quién es el sol? No dudaba, sentía que era ella,  la veía hermosa, pero supo que en la primera tempestad no podría   timonear sus emociones  y quedaría a la deriva.
Ella lo miró con otros ojos. Vio más allá de lo poco que le quedaba.
Y escribió su nombre para no olvidar jamás. Escribió el nombre del que la había  amado sin comprender.
Escribió las palabras que le daban sustento, que la apuntalaban.
Él prefirió esperar, sin comprender que ella perecería en el naufragio, aun con la más inverosímil de las esperanzas.

roberto ángel merlo